sábado, 23 de julio de 2011

sweden inspiration

Se le acelera el corazón solo de pensar el miedo que le da estar sola. El miedo que le da no ser capaz de compartir su vida con nadie. Por que ella es muy suya, y eso no se lo quita nadie. Pero también es muy de los demás, como cuando le entran ganas de enamorarse como loca y darlo todo de ella misma. Lo peor y lo mejor. Y volverse de vez en cuando un melocotón en almibar, por que no siempre está tan bien ser una naranja. La vida de las naranjas puede ser cuanto menos solitaria. Y la soledad da miedo hasta al más pintado. Y ella no va a ser menos. Aunque rara vez se lo oirás reconocer, por que ya se sabe, hay que mantener esa imagen de que puedes con todo. De que si quisieras podrías comerte el mundo.
Y puede, pero a  veces, en noche frias de verano, en paises más al norte de lo acostumbrado, le entran las dudas, y no sabe muy bien quien es ella sin ti, o sin ellos, está perdida en medio de la soledad de la noche, y le da por echar de menos. Y no hay nada peor que echar de menos. Al menos para ella, por que es un signo de debilidad, de necesidad, de no ser suficiente. Suficientemente independiente como su madre querría, suficientemente dura como sus allegados creen que es, suficientemente dulce como algunos querrian que fuese.
Pero se para y piensa, al fin y al cabo nada es suficiente, siempre queremos más. Como dijo Meredith '' más tequila, más amor, más siempre es mejor''.