miércoles, 8 de septiembre de 2010

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Es curioso como, a pesar de ser una de esas chicas que creen en todas las idioteces que nos cuentan en los libros de amor ( que si el destino, que si las pequeñas cosas etc etc), en la vida real no lo aplicamos. No lo aplicamos hasta que la historia de amor que tu creías mítica, cosa del destino, del karma, de la divina providencia, acaba. Entonces te das cuenta de un montón de pequeños detalles en los que no habías reparado.
Como por ejemplo.. mmm que complicado, en realidad echas de menos su cuarto blanco y azul ( y la estantería azul oscuro, en tan mal sitio colocada). Y después de tanto quejarte te das cuenta de que te encantaba la forma que tenia de llamarte tonta. Que sigues siendo patosa, pero si el no se ríe de ello ya no es lo mismo. Que en realidad vuestra historia si era mítica, pero solo por que vosotros creíais que lo era.
Nunca pensaste en voz alta que lo vuestro fuera para siempre jamas ( como en los cuentos que tanto te gustan), pero seamos sinceras, lo pensabas, una y otra vez. Con cada pequeña cosa, si pensabas en tu boda, te veías con el. Si hablabas de tener niños, los imaginabas con sus ojos. Si salia el tema de las experiencias sexuales, te arrepentías un poquito de que el fuera por siempre el único en tu vida.
No querías creer en el amor, pero lo creías. No podías creer en enamorarte de alguien como el, pero lo hiciste. No pensabas en que fuera a terminar, pero lo hizo.

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