Me he lanzado al vacío sin red ni paracaídas, sin nada que amortigüe el golpe; con la esperanza de que tú vayas a frenar la caída y aún sabiendo que no lo harás.
Pero que más da ¿no? El fondo del abismo es un lugar que conozco de sobra. Puedo vivir cómodamente en mi rincón oscuro, esperando a que la luz vuelva a aparecer. Es lo que llevo haciendo toda la vida, y de momento siempre consigo sobrevivir. Porque, que yo sepa, de amor no ha muerto nadie todavía. Y no soy tan egocéntrica como para pensar que yo seré la primera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario